Todo el Folklore Argentino|30 agosto , 2016
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La Leyenda del Ombú 

La Leyenda del Ombú

El ombú suele aparecer raramente… Lo creen árbol bueno, su raíz enorme y retorcida con grandes protuberancias sirve de guarida a los perros.
Lo creen un árbol bueno porque generosamente da sombra al caminante. Cuenta la leyenda que cuando Dios hizo el mundo, después de haber hecho los mares y la tierra, los hombres y los animales, cuando hacía las plantas, a cada una le preguntaba lo que quería ser. Cuando le llegó el turno al Quebracho, éste le dijo:

- Tata Dios… ió quero ser juerte y duro pa’ resistir los golpes de la suerte, y Tata Dios lo hizo juerte y duro. Cuando le llegó el turno al jacarandá, éste dijo:

- Tatita… ió quero ser coqueta como mujer, y Tata Dios la hizo coqueta…
Después le llegó el turno al cañaveral…

- Qué querís ser vos?… le dijo Tata Dios…
- Ió quero ser, Tata Dios, largo y duro pa’ ser lanza e’ soldado y picana ‘e los bueyes en el trabajo ‘e las carretas… dijo el cañaveral del cañadón…

Por último le llegó el turno al ombú y éste al ser preguntado por Tata Dios, le contestó:
- Tata Dios… ió quero ser coposo para dar sombra y descanso a los caminantes; ió no quero flores ni perfumes, ni vistosos colores, ni jugo, ni siquiera fruto… que mi tronco sea blando y que ni los clavos puedan quedar clavados en mi madera… Tata Dios… ió quero hacer el bien a los hombres… ió quero aliviarles las fatigas cuando cruzan las llanuras y los montes, los ríos y montañas bajo el sol calcinante y muertos de sed en medio de la tierra reseca por el fuego y el calor…

Y Tata Dios lo hizo como le pidió el ombú.
Pasaron muchos siglos y siglos… Vino el Redentor del mundo, salvó a los hombres y éstos lo crucificaron. Cuando el ombú lo supo corrió y pidió hablar con Tata Dios… Tatita Dios consintió y el pobre ombú lleno de dolor; le dijo:

- Tata Dios… cuando usted hizo los árboles les preguntaba a todos qué querían ser… y tuitos querían ser bonitos, lindos y juertes… Ió no quería nada d’eso pa’ que jamás pudiera servir de cruz, como sirvieron otros otros árboles p’al Hijo de Dios que nos trajo amor al mundo…

- ¡Ah…já!…bueno m’hijito… mi hais ienao de satisfacción…
A naides había oído hablar tan lindo, dijo Tata Dios…
y abrazándolo, le dijo:

- Ió te protegeré por toda la eternidad para que sigas haciendo el bien a los hombres…